viernes, 27 de septiembre de 2013

8º CAMINO DE SANTIAGO

EL CAMINO PORTUGUÉS






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El Camino Portugués es el camino principal que une Lisboa con Santiago de Compostela, poca gente comienza en el mismo Lisboa, siendo Oporto el destino de inicio más elegido por los peregrinos.
En mi caso he decidido comenzar este camino en Oporto.     Llegué el día 12 de septiembre, después de un largo y complicado viaje, en tren desde Murcia a Madrid, metro hasta la T1 en Barajas, viaje en avión desde aquí hasta Oporto, metro desde el aeropuerto hasta la estación de Trindade.
Mi intención es ir al pequeño albergue que hay en el parque de Bomberos Voluntarios de esta ciudad.
No hubo suerte, ya que con solo 4 camas, ya estaba ocupado y decidí quedarme en el hotel Chique ** (222009011), un hotel pequeño, habitaciones limpias con cuarto de baño, muy céntrico y por 30€ noche.
Una vez instalado, visita al parque y siguiendo su consejo, me voy a cenar cerca del parque, en un bar llamado "Pedro Dos Frangos", mi clarificación es B:B:B; es decir: Bueno, "Bonito" y Barato.
Se encuentra en la calle Rúa do Bonjamin, 223. ¡No pude terminar todo lo que me pusieron!
El metro como ellos lo llaman, que no deja de ser un tranvía, es eficaz, fácil y muy limpio, la gente que me voy cruzando o que les pregunto, son muy agradables, educados y serviciales.








Una foto con unos compañeros, entre ellos una bombera voluntaria muy agradable.


Después de cenar y para bajarla un poco, decido hacer una pequeña ruta turística nocturna por Oporto.  
La ciudad me parece encantadora, con una belleza antigua notoria, con un cierto abandono en la conservación de algunos de sus edificios, pero en general preciosa.
Creo que sería un buen lugar para pasar unos días de vacaciones en otra ocasión distinta al camino.






1er. día: Oporto ==> Monasterio de Vairao (25 km.)
Este primer tramo es casi exclusivamente urbano, durante todo el trayecto he andado por asfalto, adoquines, aceras, etc.    Transcurre entre barrios, pueblecitos, polígonos industriales y por parte de la ciudad de Oporto.
Hay que reconocer que transitar por estas carreteras sin arcenes es un tanto peligroso, por ejemplo el cruce de la EN13, es bastante peligrosa y hay que hacerlo al final del pueblo de Araújo, una vez pasamos un puente romano sobre el río Leca. (Es el que aparece en la foto siguiente).


En Araújo vemos una pequeña bifurcación; una flechas indican seguir recto, y otras girar a la derecha, yo decido seguir por el lado derecho.

También hay que decir que estos portugueses conducen muy rápido, pero ponen especial cuidado cuando ven a un peregrino.

Esta iglesia del siglo XIX, se llama Sao Miguel de Maia con su fachada cubierta de azulejos, pertenece a la pedanía de Moreira de Maia.



Si tengo que decir que he notado en este primer día, que la gente es sumamente amable con el peregrino, te saludan, te dan el Bon Dia, te indican cual es el camino, te atienden, etc.


El camino está muy bien señalizado por flechas amarillas, que hace imposible perderse o despistarse.


Inicialmente es un placer andar por estos lugares, el sol que le da un color especial a todo, las flores, los paisaje, las iglesias, etc., pero tanto asfalto y sobre todo los adoquines, se nota en los pies y me imagino, que más pronto que tarde pasaran factura.



Cruceiro Largo da Feira, en Mosteiró.


Iglesia de Vilar, también con su fachada de azulejos.
Aproximadamente son las 11. 50 y no hay nadie por la calle, me acerco a ver de cerca esta bella iglesia y me relajo tanto en su contemplación, que al sonar de pronto las campanas del medio día, me sobresalto bruscamente y vuelvo a iniciar mi andar.



Decido hacer mi primera parada en el monasterio de Vairao.    Un lugar que recomiendo para pasar una noche con un cierto ambiente místico, aunque todo el y durante todo el día, el ambiente es de tranquilidad, recogimiento, invita al descanso.


Este es el paisaje que tenía desde la ventana de mi dormitorio, si os fijáis al fondo se ve el humo de un incendio forestal; decir que en ese momento habían 2 incendios muy próximo.
A lo largo de todo el camino portugués, he visto bastantes incendios forestales y he cruzado algunos bosques quemados; no entiendo como puede pasar esto y más sabiendo que el 90% de ellos son provocados por la mano del hombre.


Este monasterio fue abandonado hace unos 30 años, según me cuenta su hospitalero, y llevan un tiempo intentando rehabilitar parte de el, con el fin de ofrecerlo como albergue a los peregrinos.


Adosado a sus muros, un cementerio con unas lápidas y criptas impresionantes.


En un principio, la parte rehabilitada y que se utiliza como albergue de peregrinos, es la parte alta de un gran torreón.
Es un albergue con todos los medios necesarios para la comodidad del peregrino, buena cocina, precioso comedor-sala de estar, buenos y con impresionantes vistas en sus dormitorios, aseos, limpieza, etc., RECOMENDABLE.



Destaco las vistas, la tranquilidad y el silencio que reina en este lugar y para ser aun más especial si cabe, estando descansando después de una fugaz comida, comiendo a escuchar a lo lejos el sonido de una gaita.    Un instrumento y una música, que a mí en particular me gusta mucho.
Busco de donde sale esa música y me doy cuenta que en los jardines medio abandonados del monasterio, hay un gaitero tocando este instrumento y deleitándonos a todos los peregrinos


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Mi dormitorio; como este lugar no es un fin de etapa habitual eramos  pocos peregrinos hospedados, creo que unos 6 más o menos, por ello esa noche dormi solo y fue una noche un tanto especial.


Cene en el restaurante-bar Don Miguel, pegado a la carretera, mi calificación B:B:B:, bueno, "bonito" y barato.
Una sopa de verduras y un bacalao a la Rosario, todo ello regado con un vino joven blanco un poco espumoso, su postre y cafelito, todo ello no llegó a 12€.   Recomiendo probar el bacalao en todas sus formas, es un plato típico y muy bueno de Portugal.


2º. día: Monsterio de Vairao ==> Sao Pedro de Rates. (14 km.)

Hoy como el recorrido que pretendo realizar es muy pequeño, he optado por salir lo más tarde posible, de hecho salgo a las 09:00.
He desayunado en el mismo albergue y a parte de la voluntad, he dejado unas zapatillas Adidas que llevo y que creo que no voy a utilizar.
Las dejo en un lugar donde hay otros objetos depositados por algunos peregrinos, y que su fin es que sea utilizado por otros con más necesidades y todo ello de una forma gratuita.


El recorrido es más de lo mismo del día anterior, carretera asfaltada y adoquines.


Se pasa por varios núcleos urbanos, grandes campos de maíz, de vez en cuando un poquito de tierra para agradar a los pies, todo precioso y bajo un sol de justicia.



Llego al precioso puente Zameiro, un puente de 8 arcos y del siglo X.


Llevo tras de mi a dos alemanas con las que he compartido albergue y que coincidiremos hasta Ponte de Lima.  Una de ellas va totalmente cubierta, incluso con guantes  y una especie de fular que le cubre la cabeza y el cuello.   No creo que sea cuestión religiosa, tipo burka, sino problemas en la piel por el intenso sol que tenemos.










Continuo por unos enormes bosques de eucaliptos y pinos, unos árboles muy altos y con sus troncos prácticamente rectos.     Pienso si antiguamente podrían haber sido utilizados para los mástiles de los barcos de vela que se movían por el viento.





Continuo hasta pasar un segundo puente romano, ahora uno que antecede a la localidad de Sao Miguel de Arcos.


Vista del Ponte de Sao Miguel de Arcos.




Vista de la fachada cubierta de azulejos de la iglesia de Sao Miguel de Arcos.



Entre campos de maíz nos acercamos a Sao Pedro de Rates, final de etapa.     A su entrada veremos un cartel que indica las dos opciones que tendremos para continuar, una por el camino central y la otra por el camino de la costa.  
Yo decido continuar por el camino central.


Nada más entrar en Sao Pedro de Rates, me doy de frente con esta espectacular iglesia románica.
Como tengo tiempo, decido entrar a visitarla y me deja impresionado todo lo que veo en su interior.
Una iglesia toda en granito de 3 naves, con triple cabecera de ábsides semicirculares, con un falso trasepto y una fachada parcialmente asimétrica.
Su construcción fue en el siglo IX  posteriormente tuvo algunas remodelaciones entre los siglos XII y XIII.
Está clasificada como monumento histórico nacional.


Detrás de ella hay una serie de sarcófagos que encontraron en la remodelación de la explanada anterior o principal que hay frente a esta iglesia.


La girola preciosa y podemos apreciar en la foto el falso trasepto, que revela varias irregularidades en su estructura, como la diferente anchura de las naves, el ritmo irregular de los pilares o la existencia de columnas adosadas.


Me ha impresionado ver la cantidad de elementos arquitectónicos y relieves con iconografías templarias.
Aquí vemos la cruz de Paté: es una Cruz que abre sus extremos a los 4 puntos cardinales: Norte, Sur, Este y Oeste.
La Cruz Paté con sus cuatro brazos iguales evoca a los cuatro evangelistas, a las cuatro estaciones y a los cuatro elementos: Aire, Tierra, Fuego y agua.



Destaca la decoración escultórica de los capiteles. Todos ellos son diferentes y están labrados con representaciones de los apóstoles, animales mitológicos, sirenas, figuras antropomórficas, máscaras, etc.
Algunos capiteles representan vegetales sin cestas figuradas, como las que podemos ver en la ermita templaria de la Vera Cruz en Segovia, o en la abadía del Cañón de Río Lobos.    En esta foto vemos el sorprendente parecido.







Todo el techo es de madera


Tres veces he ido a ver esta impresionante obra del románico, en una de ellas tuve la suerte de poder escuchar durante un buen rato, al coro practicar sus cánticos gregorianos y la sensación fue ¡BELLÍSIMA!


El albergue que se encuentra en la rua de Santo Antonio, 189.  Que en principio abría a las 14.00, el hospitalero tuvo la deferencia de abrirnos a dos peregrinos un tanto madrugadores, un americano de 63 años y a mi.
Este albergue lo lleva 2 hospitaleros, a cual mejor y más servicial.      Se paga la voluntad.
Está en una casa antigua, con jardín, museo, hórreo y un molino de viento para sacar agua.
Es un albergue grande con todos los servicios que requiere un peregrino, la cocina grande completa y con frigorífico, 3 dormitorios con literas, lavaderos, una coqueta sala de estar, un amplio patio para descansar y tomar el sol, buen lavadero, varios aseos, tanto en la planta superior como en la inferior.
Junto a el hay una pequeña tienda que tiene de todo un poco para poder hacer alguna comida.
Un albergue muy RECOMENDABLE.


Sao Pedro de Reates es un pequeño pueblo, con todos los servicios, de casitas bajas encaladas de blanco y con sus techos de teja rojiza.
El firme de piedras y adoquines, un Ayuntamiento en su plaza principal muy cerca de la capilla del Señor da Praca.
Indicar que en esta localidad tuvimos algunos problemillas por la cantidad de humo procedente de otro próximo incendio forestal.


Capilla del Señor da Praca.



Su portada Occidental con 5 arquivoltas, con el Pantócrator en el tímpano y las figuras de Judas y Ario a sus pies.



Tímpano de la portada lateral Sur (XII) de la iglesia de Sao Pedro de Rates, con su Agnus Dei (Cordero de Dios).


Bajo relieve que se encuentra en la base del tímpano de esta portada de la cara sur de esta iglesia románica.


En estos bajo relieves podemos ver uno muy curioso y parecido a los símbolos indoeuropeo que quiere simbolizar  "la protección", es típico en la cultura gallega y ya conocida desde el neolítico.





3er. día: Sao Pedro de Rates ==> Portela de Tamel. (26 km.)

Hoy me he levantado algo más temprano y a eso de las 7.00 hora de Portugal, ya estaba andando y sin nada en el cuerpo desde el día anterior.
Gracias a este pequeño adelanto en la hora de salida he podido contemplar entre maizales y bosques de eucaliptos, un amanecer precioso. ¡Ha merecido la pena!




He parado en una pequeña cafetería llamada "Bar Antonio" en Pedra Furala y he tenido un pequeño contratiempo con la dueña-camarera, un mal entendido por cuestiones de idioma y se ha portado un tanto déspota conmigo, he pagado mi desayuno y he salido con muy mal sabor de boca.
Aún así sigo pensando en lo agradable que es esta gente de Portugal.


El camino de hoy tiene algo más de tierra y bosques, pero sin faltar el  asfalto y los adoquines.


Antes de llegar a Barcelos cruzando su puente del siglo XIV con 6 arcos, pasamos la localidad de Barcelinos, apenas las distancia unos 400 metros de Barcelos.


En esta localidad de Barcelinos y a la izquierda del puente se encuentra el parque de Bomberos Voluntarios, el cual decido visitar.  
La acogida es agradable, me sellan la credencial y me muestras muy amablemente las instalaciones y el material que llevan en los camiones.   Muy parecido al nuestro.



Decido después de esta visita al parque de bomberos, cruzar el puente y entrar en Barcelos.



La entrada a esta localidad es impresionante, ya que al cruzar el puente que las une, se puede apreciar en lo alto las ruinas del Palacio Condal, ahora convertido en museo.
Decido hacer un alto y dedicar un rato a ver y fotografiar estas impresionantes ruinas y los paisajes que se ven desde ella.





Justo en su entrada se encuentra el cruceiro Padrao do Galo (S. XIV).   Simboliza el milagro del "enforcado", una leyenda parecida a la de Santo Domingo de la Calzada.
Dice la leyenda:
Dos peregrinos gallegos pasaron por Barcelos en peregrinaje hacia Santiago, y uno de ellos fue denunciado por un crimen que no había cometido.
El juicio lo condenó a la horca, pero el apóstol lo sostuvo para evitar que se muriera.
Cuando fueron al juez, que se disponía a comer, a indicarle este milagro, este se rió afirmando que aquel peregrino estaba tan vivo como el gallo asado de su plato; momento en el que el animal asado saltó, cantando con un vivo plumaje.
Este crucero representa el momento en el que Santiago ayuda al peregrino a que no se asfixie.







Dentro de las ruinas de este Palacio Condal, se puede observar algunas elementos templarios como en esta foto la cruz de 8 puntas o la cruz de las 8 beatitudes.




En esta foto podemos ver un lavabo de este Palacio Condal.





Vista desde lo alto de las ruinas del Palacio Condal, del puente que une Barcelos con Barcelinos, que es lo que se ve al fondo.
Aquí podemos ver casi sus 6 arcos espaciosos por donde pasa el río Cávado


Fachada de su iglesia Matriz (S.XIII).
La impresión que me da Barcelos es de una localidad preciosa, limpia, ordenada, con infinidad de monumentos muy cuidados y aprovechados para el turismo, jardines muy protegidos y cuidados, etc., en general una ciudad bellísima.



Desde aquí hasta el albergue de Portela de Tamel tengo unos 10 kilómetros, como hace muchísimo calor, decido aprovisionarme de agua fresca, me esperan unos caminos sin sombra, de asfalto y adoquines.
Voy pasando algunos pueblos o más bien aldeas como son Vila Boa, Arantes, etc., no veo a nadie por la calle parecen aldeas desiertas, fantasmales, no se ve a nadie por ninguna parte.


Voy un poco despistado y la pendiente para llegar al albergue es muy fuerte, tengo dudas si me he equivocado y he sobrepasado el pueblecito donde se supone que debo pernoctar, finalmente decido llamar en una casa y preguntar donde estoy.


Esto es algo que me ha chocado de este camino por Portugal, kilómetros y más kilómetros, pueblos y más pueblos, aldeas y más aldeas y no se ve a nadie por la calle.
Finalmente llego al albergue y después de una reparadora ducha me voy a un restaurante pegado al albergue y me doy un homenaje, me pido un menú del peregrino que fui incapaz de terminar.  
En Portugal se come muy bien y muy  barato.
El albergue se inauguro en el 2010, por lo que está nuevo y tiene de todo. MUY RECOMENDABLE


4º. día: Portela de Tamel ==> Ponte de Lima. (25 km.)

Esta mañana vuelvo a salir temprano, a eso de las 7,15, la ruta a pesar de ser larga promete ser fácil ya que su perfil es prácticamente llano y con una cierta tendencia descendente.
Comenzamos la jornada en ayunas y subiendo una empinada cuesta hasta llegar a la carretera EN204


Paso por el puente medieval de Ponte de Tábuas sobre el río Neiva, a su lado hay una enorme poza y una especie de playa de arena.



Al fondo vemos  Balugaes y el  santuario de la Señora de Aparecida.






Iglesia de Vitorino dos Piães, junto al cementerio.





Ya que aún estoy en ayunas, me desplazo unos 50 metros del camino a la salida de esta localidad y en un bar donde me encuentro a los 2 italianos saliendo, me quedo a comerme un buen bocadillo de chorizo con queso, un zumo, un café con leche y un dulce de nata. Todo increíble de bueno y no muy caro.

He ido casi todo el camino en solitario, tan solo me he cruzado con 4 mujeres mayores alemanas, que por su parecido la he apodado "las chicas de oro".


Los paisajes son preciosos y me recreo en alguna foto medio artística como este erizo o castaña.


Durante el trayecto cruzo algunos bosques de eucaliptos que han sido pasto de algún incendio forestal.




En sí la ruta no tiene nada de particular, bellos paisajes y mucho asfalto y adoquines.   Lo pies comienzan a acostumbrarse a la dureza de este camino.   Aún así una pequeña lesión en el dedo gordo del pié izquierdo comienza a manifestarse, ¡espero que no me fastidie el camino!, para prevenirlo cada mañana y noche me tomo un ibuprofeno 600.







Iglesia de São Martinho, Balugães






Entrada a la aldea de Campo Novo.





Cruzamos por un puente uno de los afluentes del Lima, se trata del río Trovela y llegamos a la preciosa capilla da Nossa Senhora das Neves.


En este lugar que me pareció tan particular y hermoso, decido quedarme algún tiempo, no tengo prisa y quiero descansar y disfrutar de el durante un  rato.


Me siento en una piedra al borde del río bajo la sombra de un eucalipto, el lugar es plácido tan solo roto por el rumor del agua a pasar y de algunos pájaros que muestran su presencia con su sonido característico.


Pasa una señora, me ve y se para a hablar un ratito conmigo, me indica que el lugar es especial y bello, - ya lo he notado.


Al salir de este lugar me encuentro con otro peregrino fotografiando dicho puente, es Jesús, un Americano - Mexicano que regenta una peluquería, con el cual continuo andando hasta la entrada a Ponte de Lima.   Un personaje agradable, muy afable, me ha caído muy bien y a la primera.


Hasta Ponte de Lima tan solo hay que andar unos pocos kilómetros muy bonitos por la cercanía al río Lima.



La entrada se hace por una preciosa alameda de frondosos árboles, que discurren paralelos al río.



Finalmente, cruzo el largo puente medieval que da nombre a la localidad, al otro lado me espera un  acogedor albergue de peregrinos.








Como el albergue no abre hasta las 17.00 y son las 13.30, y puesto que no estoy nada cansado decido dar una vuelta por la ciudad y aprovechar para comer.
Veo su impresionante Iglesia Matriz, la Torre de San Paulo donde se encuentra la oficina de información y turismo, el barrio antiguo das Pereiras, con sus edificios mediavales, el Palacio del Marqués, etc.


Finalmente y después de callejear un rato, decido entrar en el restaurante "El Mercado", junto al mercado y pedir el menú del peregrino.   Calificación B:B:B: bueno, bonito y barato.
En dicho menú entra: ensalada, 2 bistec enormes empanados, arroz blanco (tipico en casi todas las comidas), patatas fritas, postre, pan, cerveza y café, todo ello por 5,5€; servido en una mesa con mantel y en una terraza. ¡Increíble!


El albergue municipal es impresionante y que como ya he indicado anteriormente su apertura es a las 17.00. Se encuentra en el otro lado del precioso puente romano con 15 arcos, este puente es peatonal y con música ambiental que surge de sus farolas a lo largo de todo el, lo llevan maravillosamente y con orden los 2 hospitaleros pertenecientes a la Asociación local de amigos del camino.
Muy limpio, ordenado, bonito y agradable,  con todos los servicios necesarios para el peregrino.
Me extraña no ver en las camas ni almuhadas ni mantas, el hospitalero me argumenta que es por motivos higienicos.

5º. día: Ponte de Lima ==> Rubiaes. (18,5 km.)

Para no cambiar las costumbres y puesto que no hay problema de encontrar cama en el siguiente albergue, continuo saliendo sobre las 7:00, hay gente que sale a las 06:00 y al poco los alcanzo, ya que van muy despacio por no perder las flechas y por falta de visibilidad.
La noche anterior en el albergue de Ponte de Lima conocí a un español de Valencia trabajando como médico en Barcelona.
Decidimos hacer la ruta en conjunto hasta Rubiaes, después él continuaría hasta Valenca Do Minho.
Desayunamos en el bar que hay junto al albergue, café con leche y  unas tostadas de mantequilla con membrillo, después de ello nos ponemos a andar a la par.
Este es un tramo corto pero muy duro, es un trayecto de los más interesantes y placenteros del Camino Portugués, que transcurre en plena naturaleza, con muy buena señalización como siempre.


Subimos el Alto da Portela Grande de Labruja, muy temido por los peregrinos, es el ascenso más importante de todo el Camino Portugués. Se trata de una subida fuerte entre grandes piedras que sobresalen del suelo, con un paisaje agradable, que despachamos en una hora y media a paso medio-fuerte.
 En ocasiones tengo que decirle que baje el ritmo, que me cuesta seguirlo.



Adelantamos a los dos italianos que salierón antes que nosotros y continuamos al mismo ritmo.


Ya en la bajada volvemos a pasar por bosques quemados anteriormente, fuegos que atravesarón el propio camino de Santiago.


¡Casi ni me he dado cuenta y ya estamos en Rubiaes!
Se me ha pasado en un suspiro este bello tramo, hemos hablado continuamente de todo un poco, temas desde hobbies hasta de politica, pasando por el trabajo e ilusiones en la vida, y cuando nos hemos dado cuenta ya estabamos en el albergue.
Como es temprano para entrar hemos decidido comer algo en un bar cercano, al poco aparecen los italianos con un chica irlandesa.
Los italianos se llaman Carlo Raffa y Cesareo, este es también bombero, ¡casualidades tiene la vida!
Me tomo 2 bocadillos de tortilla francesa con cebolla, perejil y queso, con una buena cerveza,  un café, todo ello por casi 5€.
Después del bocadillo, fotos y risas, viene la despedida, ya que los dos italianos deciden acompañar al médico valenciano hasta Valenca do Minho.
La chica irlandesa se quedo un rato más, después se fue andando y nunca más coincidí con ella.


El albergue de Rubiaes es municipal, está bastante bien, pero lejos de todo lugar para distraerse, comer o ver más gente, tiene de todo hasta moscas y mosquitos en abundancia.
En este albergue no hay nadie que hable español, casi  todos son alemanes, dos americanos y un canadiense, como no sé nada de esos idiomas y hablo muy poco inglés, casi me paso el día sin comunicarme con nadie, me encuentro de lo más aburrido, estoy deseando acostarme para que termine el día.
Lo único a reseñar fue una familia de alemanes, compuesta por un matrimonio y 3 hijos, que llevan andando desde el sur de Portugal ¡ no sé como esos críos aguantan !
Ceno en el mismo bar de la mañana junto con casi todos los peregrinos, después unas copas de vino con ellos en el albergue y a dormir.


6º. día: Rubiaes ==> Tui. (20 km.)

Esta mañana he salido rápido del albergue, tenía ganas de perder de vista a un matrimonio alemán que han tenido un momento de poca educación conmigo.
Me los he encontrado en la puerta sentados desayunando y me he dado el gustazo de pasar delante de ellos sin ni siquiera mirarlos. ¡ Lo siento por el santo, pero que bien me he quedado!


La ruta de hoy es fácil y bonita, sobre todo la entrada a la ciudadela de Valenca do Minho, presenta algunos desniveles moderados, pero nada importante.


Vuelvo a cruzar bosques quemados, incluso por zonas por donde transcurre el propio Camino Portugués.




Otra zona de bosque quemado en el mismo recorrido.  
 Este año ha sido terrible para Portugal; ¿Qué está pasando?




De camino a Valença do Minho





Una vez llegado a Valenca do Minho y tras pasar el parque de bombero voluntarios, las flechas te introducen en la fortaleza de Valenca.




 Pasé por un montón de pequeñas y estrechas calles llenas de tiendas de ropa de todo tipo.


Impresionante el interior de la iglesia de la Capilla de la Misericordia del Siglo XVI (1558), de estilo barroco de planta longitudinal.   Los retablos son de policromía neoclásica.


El suelo aún de madera cubriendo varias sepulturas y una vetusta pila bautismal




Desde las murallas de esta impresionante fortaleza se puede ver Tui, la primera ciudad de España fronteriza con Portugal y el caudaloso río Miño que hace de frontera.






Después de atravesar toda la fortaleza, llegamos al Puente Internacional, un puente sobre el Miño, que une España con Portugal.
Su construcción se inicio en el año 1881, siendo su constructor el belga Braine-le-Compte.
Es una especie de caja de hierro de unos 399 metros, sujeta sobre 4 pilares de piedra, que por encima tiene un vial para el tren y otro vial inferior par los vehículos, en sus extremos tiene 2 pasarelas para las personas.





Nada más pasar la frontera de Portugal a España me despisto momentáneamente, un despiste de alegría por estar en territorio español y poder hablar mi idioma, de hecho no paro de saludar y hablar con toda persona que me cruzo.


Comienzo a subir por las estrechas y empinadas calles de Tui con euforia y alegría, después de un recorrido zigzagueante por su casco histórico, siempre siguiendo las flechas amarillas,  me doy de bruces con una impresionante catedral almenada, provista de torres y con aspecto de fortaleza.



Esta impresionante catedral de Santa María de estilo románico-gótica, fue consagrada en el 1225.
En su fachada tiene un precioso pórtico de mediados del siglo XIII.


Detrás de ella y por su lado izquierdo encuentro el albergue de la Xunta; es una antigua casa parroquial del siglo XIX.


Es un albergue muy bonito, limpio y ordenado como pocos he visto, muy completo aunque algo escaso en la cocina, dirigido por una atenta hospitalera llamada Teresa.
Esta agradable hospitalera que está en todo momento pendiente de los peregrinos, de sus necesidades, de tenerlo todo apunto, ordenado y limpio y también porqué no decirlo, de tener rato para hablar con ellos.
Junto a ella hay un grupo de jóvenes voluntarios, que también están pendientes de todo aquello que pueda ayudar al peregrino.


En el albergue tienen preferencia los peregrinos que vienen caminando desde Portugal (con la credencial sellada de los albergues anteriores como Ponte de Lima o Rubiaes) respecto a aquellos que comienzan la peregrinación en Tui o Valenca do Minho.
Converso largamente con la hospitalera Teresa y me siento muy cómodo con ella, pasamos un rato muy agradable.
 Es una persona sensible y abierta, me da la impresión de que vive y siente mucho el ambiente del camino y todo lo que conlleva.


Después de asearme, hacer la colada y descansar un rato, me voy a comer y posteriormente decido hacer una visita a esta catedral de Santa María.




Algunas vistas de Valenca do Minho desde lo alto del torreón de la catedral.


Río Miño a su paso por Tui.



Escudo del obispo F. Prudencio de Sandoval ( 1609)



El claustro.




El puente de hierro que une Valenca do Minho con Tui.




Me estuve fijando en algunos marcas o firmas de los antiguos canteros que realizarón esta catedral y me sorprendió ver esta cruz gamada con sus brazos doblados en ángulo recto en sentido antihorario, símbolo que representa un "augurio nefasto", también es un simbolo templario.





Hermoso pórtico de la fachada de la catedral de mediados del siglo XIII, con esculturas de profetas, apóstoles, santos y reyes, y en el tímpano un tema de los caminos jacobeos: la Epifanía.



Fachada de la Capilla de San Telmo, patrono de la ciudad de Tui, de los navegantes y de la diócesis de Tui.
Capilla construida sobre la casa donde murió y está enterrado este santo dominicano del siglo XIII, ejemplar único del barroco portugués en Galicia.


Decido antes de ir a la cama, dar una vuelta nocturna por el caso antiguo lejos del bullicio de bares, restaurantes, etc.,  y próximo al albergue; una experiencia preciosa y que recomiendo.






7º. día: Tui ==> Redondela. (38 km.)

¡Qué mañana más difícil he pasado!

Como la etapa de hoy parece ser que es larga y con algunas desviaciones y posibles confusiones, decido en contra de lo que opino, salir temprano y por ello a oscuras.
Fácilmente salgo de Tui, ayudado unas veces por las señales y otras preguntando. LLego al puente medieval de Veiga con una escultura de un peregrino recortado..


Voy pendiente de las indicaciones que me ha dado Teresa para tomar la desviación y quitarme el tramo hasta O Porriño por su polígono industrial.
A pesar de ello me paso el desvio y continuo por el antiguo camino, voy por la carretera A55, cerca de un monte poblado de pinos y robles, sigo por una vía peatonal de color rojo que hay pegada a la carretera.
Después de un buen rato me desvio a la derecha, y me salgo de la misma para introducirme en un camino forestal precioso, que transcurre por unos impresionantes bosques de pinos y eucaliptos.


 Llego a la población de Ribadelouro que se caracteriza por sus 5 cruces de piedra.


En este punto me encuentro a las 3 alemanas que van detrás mio, me adelantan y no las volveré a ver hasta el albergue de Redondela.
Sigo un poco más el antiguo camino y observo en el suelo asfaltado señales amarillas sobre un fondo rojo, y me acuerdo de las indicaciones que me dió la hospitalera de Tui.     Decido desviarme y seguir estas nuevas indicaciones que supuestamente me llevarán al nuevo desvio.     Me conducen por una  serie de bosques preciosos, paso algunas aldeas sin ver a nadie y finalmente aparezco en una carretera, creo que la N120, que siguiendola me lleva hasta O Porriño.
Paso un bonito y simple puente medieval de Orbenlle sobre el río Louro.







Este tramo está muy bien señalizado, el firme es casi todo de tierra, paisajes preciosos, ríachuelos, aldeas, etc., creo que he hecho bien en equivocarme al principio.
Llego a O Porriño muy cansado, tarde y con hambre; decido en una confitería-bar tomarme un bocadillo, un café con leche y un buen trozo de tarta de queso.
Ya una vez repuesto, vuelto al camino original, atravieso todo O Porriño y continuo hasta Mos.
 -¡ El Ayuntamiento de esta población es precioso!.
Debido a la mala señalización que hay en este tramo, flechas de varios colores, algunas tachadas, otras tapadas, etc., vuelvo a perderme y con ello ha realizar más kilómetros de los necesarios.
¡Estoy muy cabreado!, me siento enfadado por volver a perderme y con ello hacer más kilómetros.

Iglesia de Santa Baia de Mos


Para más INRI, la cuesta entre Mos y la Capilla de Santiaguiño es fortísima y la bajada aún peor y yo sin agua.



Llego a Cabaleiros y paso ante un bellísimo cruceiro del Santísimo Cristo de la Victoria (1734), pintado en vivos colores y alumbrado.
Aun me queda un tramo de fuerte subida hasta la Capilla de Santiaguiño de Antas.


A partir de ahora es todo descenso hasta Redondela.
Comienzo una bajada bonita y fuerte, me fijo en un miliario que hay junto al propio camino; un miliario que señala la ruta De Villar - Guizán - Louredo.  Un miliario que forma parte de la Vía XIX que unía las localidades de Braga y Astorga pasando por Lugo.


Continuo mi bajada con bastante sed, ya que hace tiempo que me quedé sin agua y la subida ha sido espectacular por su fuerte pendiente.
Veo un antiguo bar cerca del camino, un local de esos de pueblecito con los aseos fuera del mismo, con una terraza de tierra bajo la sombra de un parral y decido parar a tomarme una "Estrella de Galicia" 
¡Qué rica está y más con sed!
Esta cerveza me sienta mejor que bien, una rara expresión pero que expresa lo bien que me entró.
Voy con prisa y a un paso de unos 5,5 km/h, con el fin de tener más posibilidades de pillar sitio en el albergue.
Al llegar me doy cuenta de que no hacía falta tanta prisa, pero poco a poco se va llenando, quedando totalmente ocupado a o largo de la tarde, incluso algún peregrino se debe de marchar a otro privado.
¡No sé de donde sale tanto peregrino, yo no los he visto durante mi camino de hoy!, señal de que no he venido por el trayecto correcto, sino mezclando varios antiguos y un tramo del nuevo.



El albergue es el llamado "Casa da Torre",  una casa del siglo XVI, completamente rehabilitada como albergue de peregrinos, está muy bien y tiene todo lo necesario para la comodidad del peregrino, - bueno a decir verdad le falta tendederos.
En este albergue coincido de nuevo con los italianos, me agrada volver a verlos.
También coincido con un personaje un tanto especial, se llama Antonio y es de Jerez de la Frontera (Cadiz), es una de esas personas que llevan años andando, peregrinándo, personas que viven en el camino y del camino.
Ya me lo encontré en Ponte de Lima y después de enseñar su cuaderno de recortes de periódicos, entrevistas, etc., te pide la voluntad para poder pagar el albergue y poder comer.
Si no tiene duerme donde puede y come o no ese día. ¡Volví a verlo más tarde a lo largo del camino!



Esa noche salí a comer-cenar, pues solo hago una comida caliente al día, y me fui a un bar en el que me pusieron el menú del peregrino; un plato con 2 huevos fritos, 2 salchichas frankfurt, 2 pechugas de pollo a la plancha, algo de lechuga sola, pan y una cerveza, todo ello por 6€.  No está mal, pero en Portugal se comía mas cantidad y sobre todo con mejor calidad.


8º. día: Redondela ==> Pontevedra. (20 km.)

¡Por fin llega Rosario!

Hoy viene mi mujer para iniciar su primera experiencia en el camino de Santiago, me hace doblemente ilusión el encuentro con ella; primeramente por volver a verla  y tenerla conmigo y en segundo lugar, por que hagamos el camino juntos.     
Me gustaría que todo saliera bien y le gustase la experiencia, con el fin de que vuelva con buen sabor de boca y el año próximo repitamos la experiencia de otro Camino de Santiago.
Estoy algo nervioso por si no le gusta el ambiente del albergue, la falta de intimidad en los dormitorios, los ruidos y ronquidos que no la dejen dormir, si le dará repulsión los aseos, cocina, etc., si sufrirá y aguatará por no hacerme sentir mal, - ¡no dé, pero estoy algo nervioso!.
Etapa corta y bien señalizada; con marcado carácter urbano aunque con algunos tramos realmente interesantes, algunos repechos pero nada de importancia, esto es lo que me espera hoy.
Esta mañana he salido temprano, he hecho algo de tiempo en un bar que hay frente al albergue con el fin de no andar a oscuras y por ello he comenzado sobre las 08.15 ¡Todo un record!
Mi hizo gracia la visión de un caballo y un perro subidos en un alto de una pared, mirando plácidamente el paso de los peregrinos y lo reflejé en esta foto.


Comienzo a subir monte através de unos bosques de eucaliptos preciosos y ya cuando comienza el descenso, empiezo a tener una preciosas vistas de la ría de Vigo, y de su estrechamiento en Rande.




Bajo por el Camino Real de Cesantes, convertida ahora en una senda entre arbolado y finalizo en la carretera N550, en el cruce de Cesantes.


Casa do Palleiro, que tiene en su  fachada un nicho decorado con un santiño y varios elementos jacobeos.




Pronto llego a la población de Arcade y atravieso un largo puente de piedra sobre el río Verdugo, al otro lado se encuentra Pontesampaio.
Es una parroquia, de poco más de 1.000 habitantes, perteneciente al municipio de Pontevedra. El magnífico puente de 10 arcos de origen medieval sobre el río Verdugo, es un hito de la Guerra de la Independencia, de hecho antes de entrar en este puente y a su izquierda, hay una placa conmemorativa en honor del "Bicentenario de los héroes de la guerra de la independencia de la diputación de Pontevedra".

Justo antes de cruzarlo me encuentro con los dos italianos, Cesario y Carlo-Raffa, les hago unas fotos y ellos continuan, yo me recreo un poco más viendo y fotografiando el puente y sus alrededores.
En esta foto vemos a Carlo-Raffa con los brazos en alto.










Después de salir de Pontesampaio continuo por una calzada romana, una vez finalizada sigo por una pista forestal que trascurre por bosques de eucaliptos y pinos, que emergen de una hermosa base de helechos.



Ya sobre asfalto, y por terreno ahora abierto a un valle ocupado por viñas, pomares y otros cultivos, llego al cruce de Bértola.



Continuo pasando por una sucesión de pequeños pueblecitos y aldeas como son Ganderón, O Pobo, Casal do Río, etc., y finalmente y casi de sorpresa llego al mismo albergue.
Son las 12 más o menos y hasta las 13 no abren, ya hay algún peregrino haciendo cola en la puerta, así que decido dejar mi mochila como testigo y me voy a tomarme una cerveza con los italianos en un bar que hay frente al albergue.
Conozco en este albergue a una pareja muy agradable de Cáceres, él tiene un enorme esguince en su pié izquierdo que se manifiesta por un color morado a lo largo de todo el pié, lo tiene bastante hinchado, pero sorprendentemente no le duele  y eso le permite continuar y acabar el Camino de Santiago.
  ¡Cosas que solo pasan en el camino!
No he comido nada desde el desayuno y pretendo no hacerlo para poder cenar con Rosario, ya que seguro que durante su viaje habrá comido más bien poco.


La recojo en la estación de tren, que está a unos 300 metros del albergue y tras enseñarle como es y como funciona un albergue, se instala y nos vamos a cenar.
La cena no es gran cosa, pero se hace un momento especial por estar los dos juntos aquí, en el camino de Santiago.


El albergue que pertenece a la Xunta de Galicia, está muy bien,  tiene de todo, incluso con algunos detalles para facilitar la comodidad del peregrino, buenas duchas, grandes dormitorios, magnífica cocina, dispone de un masajista, etc., y muy bien dirigido por los hospitaleros que son voluntarios de la Asociación local de amigos del Camino.



9º. día: Pontevedra ==> Briallos. (16,5 km.)

Hoy por ser el primer día de marcha de Rosario, he pensado que la extensión de la ruta fuese algo más corta y recordando que Teresa, la hospitalera de Tui, me comentó que en Briallos había un albergue de la Xunta nuevo, decido que nos quedemos en el.


A mi mujer le cuesta dormir un poco, veo que se levanta en alguna ocasión y de hecho madruga más que yo.
Salimos a eso de las 07.10 y decidimos desayunar en el bar en el que cenamos la noche anterior, seguidamente comenzamos el camino en dirección al centro de la ciudad de Pontevedra.
La mañana es fresca, Pontevedra se levanta húmeda pero no de la lluvia, nos hacemos algunas fotos, entre ellas una frente al magestuoso Santuario de la Virgen Peregrina.
Su construcción se inició por Antonio Souto en 1778 y finalizada en 1794, es de estilo entre el último barroco y comienzos del neoclásico.   Tiene forma de concha de vieira.


Iglesia de San Francisco, Pontevedra




Puente do Burgo sobre el río Lérez, que da nombre a la ciudad (Ponte Vedra significa Puente Viejo), y por el que salimos los peregrinos, de origen romano aunque en el medievo se reconstruyó por completo.


Preciosa vision del amanecer en Pontevedra y más aún, visto sobre el puente del Burgo.


Cruceiro junto a la iglesia de Santa María de Alba, es un cruceiro con su pié leñoso en forma de tronco de árbol.



El andar vuelve a ponerse apacible por la zona rural de Leboire, discurriendo el camino entre arbolado y viñas.








Ponte Borosa que cruza el río Agra.


Rosario va algo cansada y con los pies algo dolidos por la falta de costumbre pero contenta, está disfrutando del paisaje y de la experiencia, queda poco para llega a Briallos y con ello dar por finalizada su primera etapa.



Una vez llegado a Briallos un cartel nos indica que debemos salirnos del camino por nuestra izquierda y a eso de unos 350 metros encontramos un albergue de la Xunta casi nuevo y prácticamente vacio, a lo largo del día se llenará.


Durante el camino nos cruzamos con un matrimonio de Padrón, Joaquin, su mujer Paz y su simpática hija Andrea, en principio los veo con un ritmo muy rápido, la cría apenas les puede seguir,  llegarón un poco más tarde que nosotros al albergue.


Mi mujer se ducha y se tumba un rato a descansar, mientras yo voy en busca de una tienda para comprar algo de comida.
Decido hacer macarrones con atún y tomate para comer, junto con una ensalada tomate, de postre fruta y para beber cerveza Estrella de Galicia, ¡típica comida de peregrino con algún extra!
Después de comer hago la colada y a descansar un ratito.


Por la noche nos juntamos un grupo de peregrinos y poniendo cada uno lo que tenía, hacemos un banquete para cenar.
Gente muy agradable y simpática, pasamos un  rato muy a gusto todos juntos; el matrimonio de Padrón son unas personas muy divertidos, Pedro un peregrino de Portugal, es un chaval muy místico y agradable, te relaja oírlo hablar, la enfermera que también cenó con nosotros un tanto independiente al principio, pero después de 2 vasitos de albariño se relajó bastante más.



Los hospitaleros viendo el ambiente y la fiesta que teníamos, nos dieron las llaves del albergue y nos dijeron que después de ordenarlo todo, cerrásemos nosotros mismos.   ¡Un buen detalle por su parte!




10º. día: Briallos ==> Padrón. (23,5 km.)

Después de una divertida noche y un sueño reparador, nos levantamos a eso de las 6,30, decidimos salir un poco antes y con los frontales ir buscando las flechas.
Hoy es un tramo largo y hay que llegar pronto para pillar sitio en el albergue de Padrón, ya empezamos con las prisa y carreras por la masividad de peregrinos que comenzamos a ver.



Pasamos el puente romano de Bermaña,siglo I. Es un puente de sillería sobre el río del mismo nombre, en el centro de Caldas de Reis. Por ella pasa el camino portugués de la ruta jacobea. Antes formó parte de un antiguo camino militar romano, que pasaba por Aquis Celenis.
Está formado por tres arcos de medio punto, en su centro tiene un petril de piedra y el típico crucero posiblemente siglo XVII, en el que fue reparado.
Nada más bajar el puente y a la derecha encontramos un estupendo bar abierto donde desayunamos.
En repetidos caminos, me he dado cuenta que los domingos y festivos en Galicia, apenas abren los establecimientos o bares y cuesta mucho encontrar uno para tomar algo y más a estas horas.


Por el camino nos encontramos con D. José Iglesias Castro (el de la boina) y a su hermano, se empeñó en que deseaba una foto con un peregrino y que se la enviasen posteriormente, incluso llevaba una bolsa de plástico con unas tarjetas hechas por la maestra del pueblo con su nombre y dirección, con el fin de poder enviarle la foto, según me cuenta el hombre poca gente le hace caso y aún no ha recibido ninguna foto de anteriores ocasiones.
  - No se preocupe D. José, que ya las tengo sacadas en papel y mañana mismo se las envió.


Llegamos a Carracedo y en su Iglesia de Santa María nos paramos un rato a escuchar a un gaitero, creo que es el mismo que tocaba la gaita en los jardines del Monasterio de Vairao, posteriormente me lo volvería a encontrar andando por las calles de Santiago de Compostela.




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Llegamos bastantes cansados y Rosario algo tocada por los kilómetros acumulados y el mucho calor que esta haciendo este día, a  Pontecesures.     Ya se ve Padrón un poco más abajo, pero aún queda un trecho.
Cruzamos el puente romano sobre el río Ulla.



Aun nos quedan unos 3 kilómetros para llegar a Padrón y viendo la cantidad de peregrinos que hay delante nuestro, decido dejar a Rosario siguiendo las flechas y me dispongo a tomar un ritmo algo más rápido, con el fin de llegar al albergue y tener más posibilidades de coger sitio.
El camino sigue por una alameda paralela al río, cruzo el puente antiguo sobre el río Sar, al fondo el convento del Carmen y un poco más abajo de ella y antes de llegar, tras subir unos escalones tenemos el albergue.


Fachada  del convento del Carmen, siglo XVIII


Fonte de O Carmo, o fuente del Carmen. Se encuentra en un extremo del puente antiguo y un poco antes de llegar al albergue de peregrinos de Padrón.



Convento del Carmen de estilo neoclásico, con una plaza mirador desde donde se puede ver toda la ciudad.



Este albergue de la Xunta  y gestionado por la misma, se encuentra en la calle Costanilla do Carmen, s/n.
Se cruza el puente antiguo en dirección al convento del Carmen, tras pasar la fuente del Carmen, veremos este edificio que es un caserón del siglo XVIII, con un enorme balcón sobre 4 mensulones (elementos estructurales en voladizo). Tiene todo lo necesario para la comodidad del peregrino.

45 plazas en literas en un único dormitorio en la planta alta y en la inferior tiene los aseos, duchas, cocina, recibidor, patio y una pequeña habitación de 4 camas con baño propio.
La hospitalera es una persona amable, aunque un tanto seria y distante del peregrino.
En este albergue conocemos a un chico canario llamado Roberto, el cual nos acompañaría al día siguiente hasta el mismo Santiago de Compostela.



11º. día: Padrón  ==>  Santiago de Compostela. (24 km.)

Nos levantamos a eso de las 7.00 y al poco comenzamos nuestra última etapa de este camino portugués.
Rosario ha descansado y va muy animada, con lo que preveo una marcha tranquila hasta la plaza del Obradoiro.
Desayunamos fuerte en un bar que hay cerca del albergue junto a la fuente del Carmen.
Nada más salir de Padrón coincidimos con Roberto y decidimos hacer el camino juntos hasta Santiago.



Cementerio de Adina en Iria de Flavia donde reposa bajo un olivo el escritor Camilo José Cela.


Roberto es una persona afable, agradable y buen conversador, con lo que la ruta la pasamos hablando de multitud de temas y claro, se hace rápida.
El ritmo que llevamos es suave, nos permite a parte de llevar la conversación, ver el paisaje, hacer fotos, ir todos juntos e incluso pararnos en algunos sitios a recrearnos con una buena taza de café con leche y unas tostadas de tomate.





Cerca de  O Milladoiro cruzamos un puente sobre la autovía AG-56 y ya comenzamos a divisar las torres de la catedral de Santiago.
Desde este punto el camino es una sucesión de bosques de eucaliptos, subidas y bajadas entre bosques algunos quemados en cercanos incendios forestales, ya que aún humeaban.



Próximo a nosotros tenemos el inicio de otro incendio forestal.

Como es muy tarde y no hay prisa por llegar, ya en Santiago de Compostela paramos en un restaurante a comer.
Después ya más restablecidos y con la euforia a flor de piel, llegamos a la plaza del Obradoiro.   Un momento especial, lleno de júbilo, ilusión y alegría por haber finalizado este para mi nuevo camino y para Rosario y Roberto su primer Camino de Santiago.





Fachada principal de la Catedral de Santiago de Compostela, o fachada del Obradoiro; con sus dos torres principales llamadas, la de la izquierda Torre de la Carrasca y la de la derecha denominada la Torre de las Campanas. Sus alturas son 75 y 80 metros respectivamente.




En la fachada del Obradoiro, entre las dos torres de la Carrasca y la del Reloj, se encuentra Santiago Apóstol y algo más bajo que él sus dos discípulos Atanasio y Teodoro, todos ellos vestidos de peregrinos.



Torre del reloj, también llamada de la Trinidad o la Berenguela, bajo ella la fuente de los caballos.









La Puerta Santa, una puerta que solo se abre en año santo.


Algunas vista del interior de la Catedral de Santiago de Compostela, en este caso el trasepto (nave transversal que en las iglesias cruza a la principal).


Fachada del monasterio de San Martín Pinario (siglo XI).


Fachada de las platerías con la torre del reloj a su izquierda. Se trata de la única fachada románica que queda de la Catedral.



Palacio de Fonseca, y en el centro del claustro tenemos la estatua de Alfonso de Fonseca y Ulloa.



Nos hospedamos en el albergue "Mundo Albergue", un acierto en todos los aspectos pero sobre todo por su cercanía al centro de Santiago, aproximadamente a unos 200 metros de la plaza del Obradoiro.
Es un albergue privado, con todo lo necesario para el descanso del peregrino, está abierto todo el año y no hay tope de días de estancia, 14€ persona/día.      
 Muy buenos y abundantes desayunos tipo buffet por 3€.
Un albergue limpio, bien cuidado, con buenas duchas y aseos, lavadora, secadora, sábanas limpias que cambian a diario, buena cocina, el menaje se lava en un lavavajillas, un buen recibidor con un servicial y atento hospitalero, un patio trasero, etc.  MUY RECOMENDABLE.




Fin del mundo y del Camino de Santiago, FINISTERRE.











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